El Santuario Global de Elefantes de Brasil, que recibió a varios elefantes provenientes de Argentina, ha estado en el centro de atención en los últimos meses debido a la muerte de dos de sus habitantes. La situación ha generado una investigación y una suspensión temporal de recibir nuevos animales, lo que ha desatado una polémica entre defensores y detractores del proyecto.
En octubre y diciembre del año pasado, fallecieron las elefantas Pupy, proveniente del Ecoparque de Palermo en Buenos Aires, y Kenya, que pasó 40 años en el ex Zoo y actual Ecoparque de Mendoza. Ambas se encontraban en el predio de elefantas africanas del santuario ubicado en Mato Grosso, Brasil.
Estas muertes, sumadas a la de la elefanta asiática Pocha en octubre de 2022, llevaron a la Secretaría de Medio Ambiente de Mato Grosso (Sema-MT) a tomar medidas cautelares. Por un período de 60 días, se prohibió temporalmente el ingreso de nuevos elefantes al santuario, mientras se realiza una investigación por parte del Ibama (Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables).
Según el director del Santuario Global de Elefantes, Scott Blais, las autoridades están dando demasiada credibilidad a comentarios negativos de personas influyentes en redes sociales que se oponen al proyecto y son a favor de los zoológicos. Blais afirmó que "nadie hace preguntas cuando los ejemplares mueren en los zoológicos", pero que ahora hay una mayor preocupación por las muertes en el santuario.
Por su parte, la ONG Proyecto ELE, que acompañó el traslado de las elefantas de Argentina a Brasil, señaló que existe un "gran lobby" que se opone al cierre de los zoológicos y al envío de elefantes a santuarios. Alejandra García, referente de la ONG, indicó que "hay gente vinculada a ese ámbito que larga todo tipo de difamaciones, incluso con información no contrastada".
Las necropsias realizadas a Pupy y Kenya revelaron graves problemas de salud relacionados con el cautiverio prolongado, como osteomielitis, tuberculosis avanzada y problemas digestivos. Esto ha generado cuestionamientos sobre las condiciones en las que vivían estos animales antes de llegar al santuario.
A pesar de la suspensión temporal, el Santuario de Elefantes aclara que cuenta con la licencia ambiental y el permiso de operación vigentes, y que las actividades de cuidado, alimentación y seguimiento veterinario de los elefantes que ya viven allí continúan autorizadas. Ahora, el santuario tiene 60 días para presentar la documentación y aclaraciones solicitadas por la Sema-MT.
La situación ha desencadenado un debate sobre el bienestar de los elefantes en cautiverio y la eficacia de los santuarios como alternativa a los zoológicos. Mientras algunos defienden el proyecto del Santuario Global de Elefantes, otros cuestionan su manejo y sugieren que aún hay un fuerte lobby a favor de mantener a estos animales en exhibición.











