Residentes del sector Cancino Adentro, en Santo Domingo, denuncian vivir bajo constante temor y zozobra debido a una creciente práctica entre menores de edad y adultos jóvenes que, encapuchados y portando pistolas de balines, recorren las calles del lugar para enfrentarse entre sí.
Según los comunitarios, los participantes se desplazan a alta velocidad a bordo de motocicletas y vehículos, simulando operativos o persecuciones, lo que mantiene en alerta a las familias del sector, especialmente durante las tardes y noches cuando estos enfrentamientos son más frecuentes.
Los denunciantes advierten que esta práctica representa un alto riesgo para la integridad física de los involucrados y de transeúntes, ya que los proyectiles plásticos pueden impactar en el rostro o los ojos, pudiendo causar lesiones graves, incluyendo la pérdida de la visión.
Asimismo, aseguran que muchos de los jóvenes que participan en estas acciones pertenecen a bandas y a grupos conocidos como "naciones", lo que, según afirman, incrementa la tensión y la peligrosidad de los enfrentamientos.
Los residentes, quienes solicitaron mantener sus identidades en reserva por razones de seguridad, hicieron un llamado a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, y al director de la Policía Nacional, mayor general Ramón Antonio Guzmán Peralta, para que intervengan de manera urgente mediante operativos de prevención, vigilancia y desarme en la zona, además de la identificación y sometimiento de los presuntos cabecillas.
"Esto se ha vuelto una práctica común entre los jóvenes, quienes se enfrentan en plena calle con armas de balines, generando un ambiente de miedo y tensión en la comunidad", explicó uno de los vecinos, quien prefirió mantener el anonimato por temor a represalias.
Según los residentes, estos enfrentamientos se han intensificado en las últimas semanas, con los jóvenes protagonizando persecuciones a alta velocidad y simulando operativos policiales, lo que ha sembrado el pánico entre las familias del sector.
"Vivimos con miedo de salir a la calle, especialmente cuando cae la noche. Tenemos que estar encerrados en nuestras casas porque no sabemos en qué momento puede estallar un tiroteo entre estos grupos", lamentó otra vecina.
Las autoridades aún no se han pronunciado sobre esta situación, pero los residentes esperan que se tomen medidas urgentes para poner fin a estos peligrosos juegos y garantizar la seguridad de la comunidad.











