Los cefalópodos como el pulpo gigante del Pacífico son maestros del camuflaje, capaces de cambiar su color y textura a voluntad para volverse prácticamente indistinguibles de su entorno. Ahora, los investigadores están aprovechando estos sorprendentes mecanismos biológicos para desarrollar materiales innovadores que podrían tener aplicaciones revolucionarias, desde protectores solares que ofrecen una mejor protección hasta dispositivos capaces de camuflarse en todo el espectro electromagnético.
El secreto de este camuflaje instantáneo reside en la compleja estructura de la piel de los cefalópodos, que incluye órganos ópticos especializados llamados cromatóforos, iridóforos y leucóforos. Estos permiten a los pulpos, calamares y sepias cambiar su color, textura e incluso transparencia en cuestión de milisegundos.
Inspirados por estos asombrosos procesos biológicos, los científicos han desarrollado una serie de materiales innovadores que imitan estas capacidades, como pieles elásticas y reflectantes, membranas que refractan la luz y cambian de color, y tejidos que pueden alterar su textura. Algunos de estos avances ya han demostrado ser capaces de engañar a los sistemas de detección, incluidos los sensores infrarrojos.
Un hito clave en esta investigación ha sido el desarrollo de un método eficiente y sostenible para producir a gran escala el pigmento xantomatina, responsable del cambio de color de los cromatóforos de los cefalópodos. Investigadores de la Universidad de California en San Diego lograron modificar genéticamente bacterias para que produzcan este compuesto de forma económica y en cantidades ilimitadas.
Esto abre la puerta a una amplia gama de aplicaciones, desde pinturas que cambian de color hasta protectores solares y cosméticos que ofrecen una mejor protección contra los efectos del fotoenvejecimiento. Además, la capacidad de manipular microorganismos para producir compuestos valiosos podría extenderse a la fabricación de otros materiales, como antibióticos y fármacos.
Aunque la invisibilidad completa sigue siendo un sueño inalcanzable, los avances en camuflaje inspirado en cefalópodos ofrecen posibilidades fascinantes. Desde ocultar equipos militares y soldados hasta desarrollar recubrimientos que eviten el sobrecalentamiento de dispositivos electrónicos, estas innovaciones podrían tener un impacto significativo en nuestra vida cotidiana en la próxima década.
"No creo que sea posible volverse invisible, pero puedo parecer tan similar a mi entorno que no se note que estoy ahí", afirma Alon Gorodetsky, profesor asociado de la Universidad de California en Irvine y pionero en materiales de camuflaje inspirados en cefalópodos. "Y si eso ocurre, entonces la cuestión de lo visible o lo invisible se convierte en semántica".











