Después del bombardeo que llevó a la captura del gobernante socialista Nicolás Maduro, la atención se ha volcado rápidamente al crudo de Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo. Washington anunció que controlará "indefinidamente" la comercialización de este recurso, mientras la estatal PDVSA negocia la venta de volúmenes con Estados Unidos.
Las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos se rompieron en 2019, cuando Washington impuso un embargo al petróleo venezolano. Tras el regreso de Donald Trump al poder, la presión aumentó hasta el punto culminante del 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro durante un bombardeo en Caracas.
Ahora, los anuncios comerciales chocan con las noticias de nuevas incautaciones a buques sancionados. Fuerzas militares estadounidenses han tomado el control de varios barcos que transportaban crudo venezolano, obligando a muchas navieras a restringir sus operaciones.
Venezuela recurrió a una "flota fantasma" de barcos para comerciar su petróleo tras el embargo de Trump, con China, Rusia e Irán entre sus principales mercados. Sin embargo, el despliegue de Washington en el Caribe ha complicado estas maniobras.
Según fuentes consultadas en Maracaibo, la capacidad de almacenamiento de crudo en Venezuela se está agotando, lo que arriesga cortes en la producción, que actualmente se ubica en un millón de barriles diarios. Las empresas mixtas han recibido instrucciones de reducir la extracción mientras esperan que lleguen barcos para transportar el petróleo.
El presidente Trump ha informado que recibirá entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano, con el objetivo de "garantizar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano de una manera justa", según explicó el secretario de Estado, Marco Rubio.
Sin embargo, los esfuerzos de Washington por controlar el petróleo venezolano han sido recibidos con rechazo por parte del chavismo, que organiza manifestaciones gritando "¡Váyanse al carajo yanquis de mierda!". Expertos señalan que, hasta ahora, Estados Unidos no ha comentado ningún asunto democrático en Venezuela, centrándose únicamente en el acceso al crudo.
Venezuela aspira volver a producir más de 3 millones de barriles diarios, como en los tiempos previos a la crisis, cuando la producción llegó a mínimos de 350.000 bd en 2020. Sin embargo, la debacle del sector petrolero se atribuye no solo a las sanciones, sino también a años de desinversión y corrupción. Según estimaciones, se requerirían unos 150.000 millones de dólares para recuperar los niveles de alta producción.












