La Organización de las Naciones Unidas (ONU) condenó enérgicamente este miércoles las acciones militares a gran escala de Estados Unidos en Venezuela, incluyendo el bombardeo de Caracas y otras ciudades, así como el "secuestro forzoso" del presidente Nicolás Maduro y su esposa.
Un grupo de expertos en derechos humanos de la ONU alertaron que estos ataques establecen "un antecedente peligroso" y corren el riesgo de "desestabilizar toda la región y el mundo". Insistieron en que no se trata de un incidente aislado, sino de parte de un patrón más amplio y "profundamente preocupante" de desprecio sistemático por la paz, el derecho internacional y las instituciones multilaterales por parte de la administración del presidente Donald Trump.
Dentro de esa "diplomacia de las cañoneras" de Trump, los expertos incluyeron los repetidos actos de agresión militar -como asesinatos extrajudiciales y diplomacia coercitiva- y las sanciones contra jueces, fiscales de la Corte Penal Internacional (CPI) y un relator de la ONU. Recordaron también que, previo a la captura de Maduro, la Casa Blanca efectuó un bloqueo naval a Venezuela, bloqueó barcos, incautó petroleros y asesinó a 115 civiles "presuntamente vinculados con el narcotráfico".
Los expertos subrayaron que el uso de la fuerza armada sobre territorio venezolano supone "una clara violación" de la Carta de Naciones Unidas y que, según un fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2002, los jefes de Estado son inmunes a la jurisdicción penal de tribunales extranjeros (excluyendo a la CPI) mientras estén en el cargo.
El grupo de relatores y expertos de derechos humanos de la ONU enfatizó que "el futuro de Venezuela debe ser determinado por el pueblo venezolano únicamente, libre de coerción externa, fuerza militar o estrangulamiento económico". Advirtieron que, de tolerarse estas acciones, se normalizaría "la anarquía en las relaciones internacionales".











