Doña Lucía Mena de Molina, residente de la comunidad de Santa Ana, Villa Tapia en República Dominicana, celebró recientemente sus 86 años de vida rodeada del respeto y cariño de quienes la conocen. Su nombre se ha convertido en sinónimo de trabajo, dignidad y valores firmes, construidos a lo largo de décadas de esfuerzo silencioso y entrega familiar.
Madre abnegada, Doña Lucía formó un hogar sólido junto a su esposo, Bienvenido Molina, hoy fallecido, con quien compartió la responsabilidad de criar a sus siete hijos. Como viuda, asumió con entereza el rol de guía y sostén, manteniendo la unidad familiar como su mayor prioridad.
El fruto de esa crianza responsable se refleja en su numerosa descendencia. Doña Lucía es orgullosa abuela de 11 nietos y bisabuela, lo que simboliza la riqueza de una familia intergeneracional, donde la experiencia y la memoria conviven con la juventud y la esperanza. En cada consejo y en cada gesto, Doña Lucía transmite enseñanzas que fortalecen la identidad y el sentido de pertenencia de su familia.
En Santa Ana, Villa Tapia, su figura es reconocida como la de una familia ejemplar, basada en el respeto mutuo, la solidaridad y la fe. Vecinos y allegados destacan su trato afable, su palabra prudente y su vocación de servicio, cualidades que la han convertido en un referente moral dentro de la comunidad.
A sus 86 años, Doña Lucía Mena Molina encarna el valor de la longevidad con dignidad, demostrando que una vida dedicada a la familia deja huellas profundas y perdurables. Su historia no solo honra a los suyos, sino que inspira a toda una comunidad a preservar los valores que fortalecen la convivencia y el tejido social.


