El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó una reunión en la que se debatió la compleja situación política y social de Venezuela. Si bien no se alcanzó un consenso unánime, el organismo ofreció un diálogo y apoyo para fortalecer las instituciones democráticas en el país.
La reunión, convocada a solicitud de varios países miembros, estuvo marcada por posturas encontradas entre los representantes. Algunos países, como Estados Unidos y varios de sus aliados, insistieron en la necesidad de una intervención más contundente para abordar la crisis venezolana. Por el contrario, naciones como México, Bolivia y Nicaragua se opusieron a cualquier injerencia externa, argumentando que se debe respetar la soberanía de Venezuela.
A pesar de las diferencias, el Consejo Permanente de la OEA logró emitir una declaración en la que se ofrece "el diálogo y el apoyo de la organización para fortalecer las instituciones democráticas" en Venezuela. Asimismo, se instó al gobierno de Nicolás Maduro y a la oposición a retomar las negociaciones, con el fin de encontrar una solución pacífica y democrática a la crisis.
"La OEA está dispuesta a acompañar y apoyar los esfuerzos de diálogo y entendimiento entre las partes", señaló el secretario general del organismo, Luis Almagro, en un comunicado posterior a la reunión.
La crisis venezolana se ha agravado en los últimos años, con una profunda recesión económica, hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y una masiva ola migratoria que ha impactado a los países vecinos. Ante esta situación, la comunidad internacional ha buscado formas de intervenir, aunque sin lograr un consenso claro sobre las acciones a tomar.
La oferta de diálogo y apoyo de la OEA es vista por algunos analistas como un intento de mantener un papel relevante en la búsqueda de una solución a la crisis venezolana. Sin embargo, persisten las dudas sobre la efectividad de este tipo de iniciativas, dado el endurecimiento de las posiciones de los actores involucrados.












