El proceso de extradición a Estados Unidos del exmagistrado Celso Gamboa Sánchez tiene un obstáculo menos. A mediados del mes pasado, el Juzgado Penal de Hacienda aceptó la solicitud del Ministerio Público de suspender la causa pendiente por presuntas llamadas a los diputados que iban a votar su destitución de la Corte Plena, en el 2018.
Esta decisión judicial allana el camino para que Gamboa, quien enfrenta una acusación por narcotráfico en Estados Unidos, pueda ser eventualmente extraditado a ese país, una vez se resuelvan sus otros procesos pendientes en Costa Rica.
Desde octubre, el Tribunal Penal de San José ordenó la extradición diferida para Gamboa, Edwin López (alias Pecho de Rata) y Jonathan Álvarez (alias Gato) por este presunto delito, es decir, que deben esperar a que se resuelvan sus causas pendientes en Costa Rica antes de enfrentar a la justicia estadounidense.
Al paralizar el proceso por presunto tráfico de influencias, Gamboa tendría una causa pendiente menos en Costa Rica que retrase su eventual traslado a Estados Unidos. La Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción (Fapta) solicitó la suspensión de este caso, conocida como criterio de oportunidad, argumentando que la pena que pueda imponerse "carezca de importancia" frente a la acusación que enfrenta en el extranjero.
Los tres hombres, detenidos en junio del año pasado tras una investigación de la Administración de Control de Drogas (DEA), enfrentan una acusación en el Distrito Este de Texas, Estados Unidos, por presunta conspiración y presunta fabricación y distribución de cocaína "a sabiendas de que sería ilegalmente importada a Estados Unidos".
La defensa de los extraditables apeló la resolución de octubre que ordenó la extradición diferida, y el 26 de noviembre expusieron sus criterios al Tribunal de Apelación, el cual aún no ha emitido un fallo. En esa audiencia, la hermana y defensora de Gamboa, Natalia Gamboa, argumentó que los presuntos delitos atribuidos al exministro de Seguridad habrían ocurrido solo en Costa Rica, por lo que no hay razón para que sea extraditado a Estados Unidos.
Sin embargo, el Ministerio Público mantiene su posición de que Gamboa debe ser extraditado, y la suspensión del proceso por presunto tráfico de influencias es un paso más en esa dirección. Ahora, el exmagistrado enfrenta un obstáculo menos en su eventual traslado a Estados Unidos, donde deberá responder por la acusación de narcotráfico en su contra.










