Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos anunciaron este miércoles la incautación de un petrolero con bandera rusa en el Atlántico Norte que se encontraba sancionado, luego de varios días de persecución desde que zarpó de Venezuela.
La operación conjunta entre el Departamento de Seguridad Nacional y personal militar estadounidense fue informada por el Mando Europeo de Estados Unidos, responsable de la región. "El bloqueo de petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en PLENO VIGOR -en cualquier parte del mundo", declaró el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, a través de la red social X.
Este hecho se enmarca en las tensiones entre Estados Unidos y Rusia por la guerra en Ucrania, así como en los esfuerzos de Washington por asfixiar económicamente al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. El régimen chavista ha recurrido a estrategias como el contrabando y el comercio opaco para sortear las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.
La incautación del buque ruso es solo uno de los últimos episodios de una larga disputa geopolítica entre Washington y Moscú por la influencia en América Latina. Desde la llegada de la administración Biden, Estados Unidos ha endurecido su postura hacia Venezuela, buscando aislar aún más al gobierno de Maduro a nivel internacional.
Analistas consideran que este tipo de acciones, sumadas a las sanciones económicas, buscan debilitar la capacidad del régimen chavista para mantenerse en el poder. Sin embargo, Maduro ha logrado sortear gran parte de las restricciones a través de alianzas con países como Rusia, China e Irán, que le han brindado un apoyo crucial.
A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos, el gobierno venezolano continúa aferrado al poder, recurriendo a tácticas cada vez más cuestionadas a nivel internacional. La incautación del petrolero ruso es solo un episodio más en esta compleja disputa geopolítica que se extiende más allá de las fronteras de Venezuela.












