China ha denunciado una "intimidación" por parte de Estados Unidos y el presidente Donald Trump al supuestamente exigir a Venezuela que rompa sus relaciones económicas con Pekín como condición para explotar y comercializar su petróleo. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, afirmó que Venezuela "es un país soberano y goza de plena y permanente soberanía sobre sus recursos naturales y todas las actividades económicas dentro de su territorio".
Según informes de la cadena estadounidense ABC News, la Administración de Trump habría reclamado a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que ponga fin a sus vínculos con China, Rusia, Irán y Cuba y que se asocie exclusivamente con Estados Unidos en el sector petrolero.
Mao calificó esta supuesta presión como un "uso descarado de la fuerza" y sostuvo que la pretensión de que Venezuela disponga de sus recursos energéticos conforme a un enfoque de "Estados Unidos primero" constituye "un caso típico de intimidación", que "viola gravemente el derecho internacional", "infringe de manera seria la soberanía de Venezuela" y "perjudica los derechos del pueblo venezolano".
"China condena firmemente este comportamiento", subrayó la portavoz, quien añadió que "debe enfatizarse que los derechos e intereses legítimos de China y de otros países en Venezuela deben ser protegidos".
Las declaraciones de Mao se producen en un contexto de creciente tensión internacional tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por Estados Unidos y en medio de un intenso debate diplomático sobre la legalidad del uso de la fuerza y la gestión de los recursos energéticos venezolanos.
China ha sido un aliado clave de Venezuela durante años, proporcionando préstamos y apoyo económico al gobierno de Maduro. Pekín ha defendido la soberanía de Venezuela y se ha opuesto a los intentos de Estados Unidos de imponer su voluntad en la región.
La disputa entre China y Estados Unidos por la influencia en Venezuela es parte de una rivalidad geopolítica más amplia entre las dos superpotencias, que compiten por el liderazgo global y el control de recursos estratégicos. La crisis venezolana se ha convertido en un campo de batalla en esta confrontación, con implicaciones importantes para el equilibrio de poder en América Latina.












