El brutal ataque ruso a la infraestructura energética de Ucrania ha dejado a miles de civiles sin acceso a electricidad ni calefacción en medio del crudo invierno que azota la región.
Las fuerzas de Vladimir Putin han intensificado sus bombardeos a centrales eléctricas, redes de distribución y otras instalaciones clave en los últimos meses, buscando debilitar la capacidad de Ucrania para hacer frente a la invasión.
Según datos del gobierno ucraniano, al menos 10 millones de personas se han quedado sin suministro eléctrico regular a causa de los ataques rusos. En varias ciudades, los cortes de luz pueden durar hasta 10 horas por día, mientras que en algunas zonas rurales los apagones se extienden por días.
"Es una tragedia humana a gran escala. Miles de personas, incluyendo niños, ancianos y enfermos, se enfrentan a temperaturas bajo cero sin poder calentarse", denunció la viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk.
Los bombardeos han dañado gravemente centrales térmicas e hidroeléctricas, así como redes de distribución en toda Ucrania. Esto ha obligado a las autoridades a implementar cortes programados del servicio eléctrico para evitar un colapso total del sistema.
"Rusia está tratando de romper la voluntad del pueblo ucraniano atacando su infraestructura crítica. Pero no lo van a lograr. Seguiremos resistiendo y reconstruyendo lo destruido", afirmó el presidente Volodimir Zelenski.
El mandatario ucraniano hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para que proporcione más ayuda humanitaria y equipos para reparar los daños en la red eléctrica y de calefacción. Hasta el momento, varios países han enviado generadores, transformadores y otros suministros.
Sin embargo, los expertos advierten que será una tarea titánica restablecer por completo los servicios en medio de los constantes ataques rusos. "Necesitaremos mucho apoyo y recursos para superar esta crisis humanitaria en pleno invierno", concluyó Vereshchuk.












