Desde temprano, el calor y el sol no fueron excusa. Este martes 6 de enero de 2026, cientos de guayaquileños se volcaron a las panaderías y pastelerías de la ciudad para cumplir con la tradición del Día de Reyes: llevar la rosca a casa.
En locales del norte, centro y sur de Guayaquil, las filas dieron la vuelta a la manzana y los tiempos de espera superaron los 30 y hasta 40 minutos. Aun así, nadie se movía. La consigna era clara: sin rosca no hay Reyes.
"Me demoré como cuarenta minutos entre la fila y la atención, pero tocó aguantar. Me encargaron la rosca de reyes para la familia y aquí saben hacerla bien", contó Mateo Villamar, quien llegó hasta la panadería Erick, en la avenida Plaza Dañín, al norte de la urbe.
En ese establecimiento, los precios iban desde los 15 dólares por la rosca tradicional hasta los 20 dólares por la doble. "La masa es la misma, lo que cambia es la decoración y el relleno", explicaba una de las vendedoras mientras despachaba sin parar.
Como ocurre cada año, la rosca rellena de crema pastelera fue la más solicitada. En varios locales se agotó primero, obligando a los clientes a optar por otras opciones.
"Quedaban solamente de manjar y chocolate. Las de crema pastelera salen en media hora, así que toca esperar", comentó una clienta que aguardaba su turno bajo el intenso calor porteño.
En el centro de Guayaquil, la escena era similar. En la panadería y pastelería La Excelencia, ubicada en las calles Loja y Baquerizo Moreno, la rosca de crema pastelera se terminó antes del mediodía.
"Solo había para quienes reservaron. No pensé que iba a venir tanta gente, sino también lo hacía", lamentó Betty Santiago, moradora del sector, quien finalmente se llevó una rosca rellena de manjar.
El Día de Reyes es una festividad religiosa de origen europeo que recuerda la visita de los Reyes Magos al niño Jesús, tradición que llegó a Latinoamérica y Ecuador con la invasión española y que se mantiene viva hasta hoy.
En el país, además de compartir la rosca en familia, la fecha se celebra con entrega de regalos a los niños, actos religiosos, pases del Niño Rey de Reyes, caminatas y desfiles.
En Guayaquil, la jornada dejó una postal repetida cada 6 de enero: largas filas, vitrinas casi vacías y familias que, pese al calor y la espera, no están dispuestas a dejar pasar la fecha sin su tradicional rosca de Reyes.











