Las autoridades de California emitieron una alerta por aire contaminado la madrugada del 6 de enero de 2026, recomendando a los residentes permanecer en sus hogares debido a las altas concentraciones de partículas PM2,5 en el ambiente. Esta situación encendió las alarmas de los organismos de salud, que advirtieron sobre los riesgos particulares para niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardíacas preexistentes.
Las zonas más afectadas fueron las ubicadas en el norte del estado, específicamente Portola y el área del Bosque Nacional Plumas, donde se reportaron niveles de calidad del aire clasificados como "insalubres" según el monitoreo realizado por la plataforma AirNow de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).
Cuando el índice de calidad del aire (AQI) para partículas PM2.5 alcanza el rango de 101 a 150, considerado "insalubre para grupos sensibles", se activan protocolos para proteger la salud pública. En este nivel, niños, adultos mayores, embarazadas y personas con problemas respiratorios o cardíacos pueden presentar síntomas como tos, irritación de ojos y garganta, e incluso dificultad para respirar o empeoramiento de condiciones preexistentes.
Las partículas PM2.5 son diminutas partículas sólidas o líquidas que flotan en el aire, con un diámetro igual o inferior a 2,5 micrómetros, mucho más finas que un cabello humano. Estas partículas suelen estar compuestas por una mezcla de sustancias como polvo, hollín, metales y compuestos orgánicos provenientes de la combustión de vehículos, industrias y otras actividades humanas.
Ante esta situación, las autoridades recomendaron a los residentes de las zonas afectadas limitar sus actividades al aire libre y permanecer en sus hogares hasta que se restablezca una calidad del aire saludable. La alerta y las medidas de precaución buscan proteger a la población, especialmente a los grupos más vulnerables, de los efectos nocivos de la contaminación atmosférica.










