El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha endurecido su tono contra la "acción militar" de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, a quien calificó de "ilegal" y acusó a Donald Trump de tener el objetivo de "cambiar un ejecutivo de otro país para apropiarse de sus recursos naturales".
Sánchez ofreció la mediación de España para facilitar el diálogo entre el gobierno venezolano, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, y la oposición liderada por Edmundo González y María Corina Machado, con el fin de abrir un proceso de transición que acabe en "elecciones libres".
El jefe del Ejecutivo español advirtió que la intervención militar supone un "precedente terrible y muy peligroso", utilizando también el término "invasión" e insistiendo en que recuerda a otras operaciones guiadas por la "sed de petróleo". "Nosotros no podemos aceptarlo", concluyó tajante ante las posiciones más tibias de otros socios europeos.
Asimismo, Sánchez calificó la amenaza expansionista de Trump sobre Groenlandia como otra "línea roja", ante la que avisó que "España no va a ser cómplice de tal atropello". En este sentido, el gobierno español firmó un comunicado conjunto con Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Polonia y Dinamarca donde defienden la soberanía de la isla.
Por otro lado, Sánchez ha anunciado que durante los próximos días se reunirá con los grupos parlamentarios del Congreso para trasladar el papel que está dispuesto a desempeñar España en la contribución a Ucrania, de producirse un alto el fuego. El presidente del Gobierno ha ido abonando el terreno para el envío de tropas españolas en misión de paz, siempre y cuando se produzca un alto el fuego y en alianza con el resto de los 35 países miembros de la Coalición de Voluntarios.
Este extremo necesitaría la autorización del Congreso, según la ley de seguridad, y socios del arco izquierdo ya lo rechazaron cuando comenzó a plantearse por parte algunos países de la mencionada coalición. El despliegue de tropas españolas sobre el terreno se sumaría a la contribución económica para la reconstrucción del país.
El Gobierno ha ido moviéndose en las últimas horas para endurecer el tono de condena y acercado así posiciones con Sumar. Primero, al asumir Pedro Sánchez en una carta a la militancia del PSOE una condena "rotunda" de la intervención, que los socialistas escalaban este lunes al calificar de "invasión bélica". Después, al alinear posiciones con los gobiernos progresistas de Latinoamérica, como reclamaron los ministros del socio minoritario.
Se trata de los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay, con los que Sánchez ya afianzó posiciones al promover con ellos el foro 'Democracia siempre' que pretende erigirse como una suerte de alternativa antagonista a lo que denominan internacional reaccionaria. Asimismo, los socios de la coalición han en cuestionar la tibieza de la Unión Europea y apostar por acelerar en el marco de la UE la autonomía militar.












