EE.UU. ha intensificado su lucha contra el narcotráfico en Latinoamérica, con el arresto de Nicolás Maduro en Venezuela y advertencias a México y Colombia. Tras la captura del mandatario venezolano, acusado de narcoterrorismo, el expresidente Donald Trump advirtió que estos países vecinos podrían ser los próximos objetivos en su cruzada antidroga.
La detención de Maduro, a quien EE.UU. acusa de liderar el supuesto "Cartel de los Soles", una organización narcoterrorista con vínculos en las fuerzas armadas venezolanas, es vista como un duro golpe al tráfico de cocaína que utiliza a Venezuela como trampolín hacia mercados internacionales.
Según analistas, Venezuela se ha convertido en un hub clave para la salida de la droga cultivada principalmente en Colombia, fortaleciendo las rutas del Caribe. Esto ha llevado a un despliegue militar estadounidense en la región desde agosto pasado, con bombardeos de presuntas embarcaciones narco que han dejado al menos 110 muertos.
Ahora, Trump ha advertido que México y Colombia, los principales productores y exportadores de cocaína en la región, podrían ser los siguientes en la mira de Washington. Sobre México, dijo que "había que hacer algo", mientras que del presidente colombiano Gustavo Petro advirtió que "mejor se cuide" tras acusarlo de fabricar y enviar drogas a EE.UU.
Estas advertencias no caen en saco roto, pues la administración estadounidense ha demostrado que no se queda solo en amenazas, como lo demuestra la captura de Maduro. Analistas coinciden en que Venezuela es clave en las rutas internacionales de la cocaína, por lo que su arresto busca golpear duramente este tráfico.
Sin embargo, el narcotráfico es un fenómeno complejo que involucra a varios países de la región, por lo que la presión de EE.UU. podría intensificarse en los próximos meses, con consecuencias imprevisibles para México y Colombia.












