La democracia de nuestro país está atravesando una de sus peores crisis, según un análisis detallado de la situación política y económica. El texto denuncia que los líderes gubernamentales han abandonado los principios e instituciones democráticas, recurriendo a prácticas corruptas y demagógicas para mantenerse en el poder.
En lugar de un discurso político sólido, el Gobierno actual se sostiene a través de ayudas económicas provenientes de fuentes ilícitas y el apoyo de grupos vinculados al narcotráfico y el juego de azar. Esto les ha permitido montar una estrategia de reelección basada en el "desfalco descomunal de los bienes públicos", lo que inevitablemente conducirá a la quiebra del país.
La prioridad del Gobierno parece ser una "agenda filantroelectorera o filantroportunista", con un gasto público "demencial" que responde a sus propios intereses, en lugar del bien común. Esto ha debilitado gravemente a la democracia, dando paso a un "populismo descarado" que busca manipular al electorado a través de la dádiva y la corrupción.
Las obras públicas, los servicios y el sistema de seguridad social se han visto seriamente afectados por este modelo de gobierno, que utiliza al Estado como "proveedor ilimitado de privilegios, prebendas, gracias, y corrupción tolerada". Incluso se ha llegado a "robarle a los enfermos", lo que ha generado un "vergonzoso sonrojo" y ha hecho más vulnerable a la población más carenciada.
Ante este panorama desolador, es urgente poner límite a este "deterioro causado a los bienes públicos" y recuperar los principios e instituciones que sostenían el sistema democrático de nuestro país. De lo contrario, la quiebra y la crisis social serán inevitables.












