El trágico incendio que se desató en el bar "Le Constellation" de la localidad alpina de Crans-Montana, Suiza, en la noche de Nochevieja, ha dejado un saldo de 40 personas fallecidas. Según las autoridades, la seguridad del establecimiento no había sido revisada en los últimos cinco años, lo que habría contribuido a la rápida propagación de las llamas.
El alcalde de Crans-Montana, Nicolas Féraud, reconoció en una conferencia de prensa que no hay una explicación clara sobre el incumplimiento de las normas vigentes, que establecen un control anual de la seguridad en los establecimientos públicos. Además, señaló que las regulaciones actuales no obligan a revisar los materiales utilizados en las instalaciones, como la espuma insonorizante del techo, que habría sido el detonante de la tragedia al facilitar la propagación del fuego.
El origen del incendio se habría producido por el uso de bengalas adheridas a botellas, que se acercaron demasiado al techo del local. El bar "Le Constellation" tenía capacidad para 100 personas en el subsuelo, donde se celebraba la fiesta de Fin de Año, y otros 100 en la terraza cubierta. Sin embargo, se desconoce si en el momento de la tragedia se había superado esa capacidad.
Numerosos testigos han indicado que cuando se declaró el incendio, había una larga fila de jóvenes esperando para ingresar al establecimiento. Ante esta situación, las autoridades de Crans-Montana han anunciado las primeras medidas para evitar sucesos similares, entre ellas la prohibición total de usar cualquier tipo de dispositivo pirotécnico en el interior de los locales públicos.
La tragedia ha conmocionado a la comunidad local y ha puesto en evidencia la necesidad de reforzar los controles de seguridad en este tipo de establecimientos, con el fin de prevenir futuras catástrofes y garantizar la protección de los ciudadanos.


