La tensa relación entre Estados Unidos y Venezuela alcanzó un nuevo punto crítico a finales del año pasado, cuando el entonces presidente Donald Trump autorizó una operación secreta con el objetivo de derrocar al mandatario venezolano Nicolás Maduro.
Según la información revelada, la campaña para destituir a Maduro venía planeándose desde hacía varios meses, con la participación de diversos actores que buscaban poner fin al régimen chavista. Trump, quien en un principio había expresado dudas sobre las posibles consecuencias de una intervención directa, finalmente dio "luz verde" a la operación en los días previos a la Navidad.
Los detalles de esta trama todavía no han sido completamente esclarecidos, pero lo que se sabe es que involucró movimientos y acciones encubiertas que buscaban desestabilizar al gobierno venezolano. Al parecer, la Casa Blanca consideraba que el momento era propicio para dar un golpe definitivo contra Maduro, quien se aferraba al poder en medio de una profunda crisis económica y social en su país.
La revelación de estos planes secretos llega en un momento particularmente delicado para las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. Desde la llegada de Joe Biden a la presidencia, se había generado la expectativa de un posible acercamiento y diálogo entre ambos países, pero esta noticia podría complicar aún más el panorama.
Más allá de las implicaciones políticas y diplomáticas, la noticia también genera preocupación por las posibles consecuencias humanitarias que una operación de este tipo podría tener sobre la población venezolana, que ya enfrenta una grave crisis en múltiples ámbitos.
Es importante destacar que, hasta el momento, ni el gobierno de Estados Unidos ni el de Venezuela han confirmado oficialmente estos hechos. Sin embargo, la información revelada sugiere que la tensión y la desconfianza entre ambos países siguen siendo un obstáculo importante para encontrar una solución pacífica a la compleja situación que vive Venezuela.












