La disputa por el control de Groenlandia se ha intensificado, con Rusia y Estados Unidos lanzando declaraciones agresivas sobre la soberanía de la isla. Mientras que Rusia acusa a la Unión Europea de ser "vasalla" de Washington, Estados Unidos afirma que necesita Groenlandia para asegurar la región ártica y proteger los intereses de la OTAN.
La tensión comenzó cuando el enviado especial presidencial ruso para la cooperación económica, Kiril Dmítriev, publicó un mensaje en el que criticaba a la UE por "monitorear la situación" en Groenlandia en lugar de tomar una posición firme. Dmítriev sugirió que Canadá podría ser el siguiente objetivo de las ambiciones territoriales de Estados Unidos.
Por su parte, el senador ruso Andréi Klishas afirmó que "todo el territorio de Groenlandia sería proclamado parte del hemisferio occidental", ya que las razones jurídicas de Dinamarca para poseerla se basan en "el derecho del más fuerte". Klishas cuestionó si Dinamarca sigue siendo lo suficientemente fuerte para mantener el control de la isla.
Mientras tanto, el senador ruso Alexéi Pushkov advirtió que "Dinamarca tendrá que tragarlo" y que "le toca ahora pagar las facturas" por la política exterior de la Unión Europea, la cual ha "provocado la secesión de Kosovo, arruinado a Libia, participado en la invasión de Irak y apoyado el golpe de Estado en Ucrania".
La respuesta de Estados Unidos no se hizo esperar. Después del ataque a Venezuela, el presidente Donald Trump declaró a la revista Atlantic que Estados Unidos necesita Groenlandia porque la isla está "supuestamente rodeada de buques chinos y rusos". Posteriormente, el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, reafirmó que "Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos obviamente para que Washington asegure la región ártica, proteja y defienda los intereses de la OTAN".
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, instó a Trump a poner fin a sus amenazas de anexar Groenlandia, recordando que la isla aún es parte del reino danés, aunque goza de autonomía desde 2009. Por su parte, el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, reafirmó la soberanía y el derecho a la autodeterminación de la isla.
La disputa por Groenlandia refleja la creciente rivalidad geopolítica entre Rusia y Estados Unidos, quienes buscan expandir su influencia en la región ártica. La posesión de Groenlandia, con sus recursos naturales y su ubicación estratégica, se ha convertido en un objetivo prioritario para ambas potencias, lo que podría generar una peligrosa escalada de tensiones en la zona.












