Adolfo Ráquel, el nuevo diputado electo por el Partido Nacional en Honduras, ha conmovido a sus seguidores con una emotiva historia familiar que lo ha llevado a cumplir un sueño de su juventud.
Siendo aún un joven, Ráquel le confesó a su abuelo, el embajador Ricardo Arturo Pineda Milla, su deseo de incursionar en la política y llegar algún día al Congreso Nacional. Aunque su abuelo era de tendencia liberal, lo apoyó con una sonrisa y le preguntó por qué partido político.
"Él solo me preguntó por qué partido político, y yo le respondí: El Gran Partido Nacional de Honduras", recordó Ráquel en una emotiva publicación en redes sociales.
Lamentablemente, el abuelo de Ráquel falleció en 2014, sin poder ver cumplido ese anhelo. Sin embargo, en 2016, su abuela Julia le entregó una caja con dos pines que su abuelo había guardado para él, diciéndole que los usara durante su gestión legislativa.
"Este es un regalo de tu abuelo. Él te lo quería entregar, pero no pudo. Dijo que te los diera porque sabe que vas a ser diputado", fueron las palabras de la abuela de Ráquel.
Ahora, Adolfo Ráquel ha sido electo diputado por el departamento de Francisco Morazán para el período 2026-2030, y cumplirá la promesa que hizo a su abuelo en su juventud.
El legado familiar de Ráquel tiene profundas raíces en el servicio público. Su abuelo, el embajador Pineda Milla, tuvo una destacada carrera diplomática, ocupando cargos como Subdirector de Protocolo, Embajador de Honduras en Nicaragua, Subsecretario de Relaciones Exteriores y Secretario de Relaciones Exteriores.
Pineda Milla fue ampliamente apreciado en la Cancillería hondureña por su jovialidad, entrega y vocación de servicio, formando parte de una generación de destacados diplomáticos del país.
La cercanía y simpatía de Adolfo Ráquel también jugaron un papel clave en su victoria electoral. Durante la campaña, el ahora diputado electo logró conectar con la población, especialmente con los jóvenes, a través de un discurso fresco y directo, resumido en su eslogan: "Soy joven, soy lo nuevo, soy el de la gorra azul".
Con este legado familiar y su propia impronta, Adolfo Ráquel inicia su carrera legislativa, honrando la memoria de su abuelo y cumpliendo el sueño que ambos compartieron en su juventud.











