La música costarricense está de luto este lunes. Adrián Goizueta, el reconocido cantante, guitarrista y educador musical argentino-costarricense, falleció dejando un vacío en la escena artística del país.
Goizueta, quien formó parte de icónicas agrupaciones como Éditus y Grupo Experimental, era considerado uno de los pilares de la música nacional. Su sonoridad única, su poesía y su visión revolucionaria para la música marcaron profundamente a toda una generación de músicos.
"Desde los años 80, cuando escuché por primera vez el Grupo Experimental en el Teatro Nacional, entendí que Adrián era una persona que convocaba, que tenía claro lo que quería hacer como músico, como educador, como persona de radio y como arreglista. Influenció muchísimo a nuestra generación", expresó el guitarrista de Éditus, Edín Solís.
Jaime Gamboa, bajista y compositor de Malpaís, recordó a Goizueta con profunda emoción: "Para mí Goizueta fue un papá musical". Desde que Gamboa tenía 16 años, Goizueta lo llevaba de gira, actuando como su tutor.
"Cuando Adrián llegó al país, en muchos sentidos estábamos en pañales y él vino con una visión revolucionaria para la música, trabajó un sentido de profesionalismo", manifestó Gamboa. Fue uno de los primeros en tocar música popular con partitura, enseñar a hacer arreglos complejos y atreverse a meter instrumentos donde nadie lo hubiese imaginado.
El cantautor y director costarricense Bernardo Quesada resaltó la profunda huella humana y artística del músico. "Adrián encontró en Costa Rica un país de oasis y de derecho, pero también creó una escuela de música, que era él. Nos enseñó todo lo que pudo".
Quesada lo consideró junto a Fidel Gamboa entre los músicos más completos que conoció, siendo referentes musicales de gran importancia para la escena local.
El ministro de Cultura, Jorge Rodríguez Vives, destacó la decisión de Goizueta de echar raíces en Costa Rica, convirtiéndose en un "creador profundo de la música tica". Su legado, aseguró, ya es parte de la identidad cultural del país.
La partida de Adrián Goizueta deja un vacío que resuena tanto en los escenarios como en los corazones de quienes lo conocieron y admiraron. Su música, su enseñanza y su espíritu seguirán vivos en la memoria colectiva de la nación.











