Según la información disponible, parece que el exdictador venezolano habría establecido contacto en secreto con su par nicarag ense, Daniel Ortega, luego de su reciente caída del poder. Aunque los detalles de la conversación no se conocen, este hecho levanta serias preocupaciones sobre los vínculos entre líderes autoritarios de la región.
La fuente menciona que Cako, un personaje no identificado, habría escuchado una "primera llamada" entre el exmandatario venezolano y Ortega, quien se ha mantenido en un "silencio prudente y cuidadoso" durante este período.
Este tipo de comunicaciones entre líderes depuestos o aún en el poder alimenta los temores sobre posibles intentos de desestabilización o coordinación de estrategias para mantenerse en el control, incluso ante el rechazo de sus pueblos.
La caída del exdictador venezolano, cuyo nombre no se menciona en la fuente, es un hecho reciente que ha generado gran impacto a nivel regional e internacional. Su contacto con Ortega, quien lleva décadas aferrado al poder en Nicaragua, sugiere que estos líderes autoritarios podrían estar buscando formas de apoyarse mutuamente, pese a las condenas y sanciones que enfrentan.
Es importante destacar que, si bien esta información proviene de una fuente limitada, la posibilidad de que existan comunicaciones encubiertas entre estos mandatarios es sumamente preocupante para la estabilidad y la democracia en Latinoamérica. Los ciudadanos de ambos países merecen líderes que respeten el Estado de derecho y las libertades fundamentales, no que conspiren para perpetuarse en el poder.
Las autoridades y organismos internacionales competentes deberían investigar a fondo estos presuntos contactos y tomar las medidas necesarias para evitar que se produzcan intentos de desestabilización regional. La transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para garantizar la gobernabilidad democrática en la región.


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