La interna del movimiento político Revolución Ciudadana volvió a sacudirse con el anuncio sorpresivo de Felipe Vega de la Cuadra, quien decidió retirarse de la contienda para dirigir la organización. El exviceministro de Gobierno, vinculado al correísmo, argumentó que los "cuestionamientos incesantes e infames" en su contra superaron todo límite, por lo que consideró insostenible continuar en la carrera.
La renuncia de Vega de la Cuadra ocurre a pocos días de la convención nacional de la Revolución Ciudadana, prevista para el 17 y 18 de enero en Manta y Portoviejo. En ese encuentro se definirá quién asumirá la conducción del movimiento en una etapa considerada estratégica, no solo para el relevo en la dirigencia, sino también para medir las fuerzas internas y el rumbo político del correísmo.
Vega de la Cuadra, abogado de profesión, se desempeñó como viceministro de Gobierno en administraciones alineadas al correísmo. En ese rol, estuvo vinculado a la gestión política y administrativa del Ministerio de Gobierno, en un contexto marcado por alta conflictividad social y política.
En las últimas semanas, su nombre tomó fuerza dentro de la Revolución Ciudadana como una de las cartas para asumir la presidencia del movimiento, luego de que Luisa González dejara la dirigencia para enfocarse en su candidatura presidencial. Sin embargo, los cuestionamientos en su contra escalaron hasta un punto que el exfuncionario consideró insostenible.
"Fui invitado a ser candidato a la presidencia de la RC5 por Rafael Correa, lo asumí con empeño", escribió Vega en su anuncio de renuncia, publicado en la madrugada a través de su cuenta en la red social X. Pese a su salida de la carrera por la dirigencia, el exviceministro afirmó que no se aparta del proyecto político y que seguirá "desde la militancia".
La convención de la Revolución Ciudadana se perfila como un momento clave para definir el liderazgo y la estrategia del movimiento político liderado por el expresidente Rafael Correa. La salida de uno de los nombres que sonaban con fuerza reconfigura el escenario previo a esa cita, en la que se medirán las fuerzas internas y el rumbo que tomará el correísmo.












