La ley educativa panameña, que data de más de 50 años, debe ser reformada para adaptarse a las necesidades actuales del sistema. Padres de familia y diputados han señalado que los cambios deben enfocarse en la capacitación docente, la inclusión de tecnología, los ajustes a los planes de estudio y la integración de todos los sectores involucrados.
Vanessa Guardado, madre de familia, sostiene que la normativa debió reformarse hace mucho tiempo, ya que las prioridades del sistema han cambiado significativamente desde 1946. Sin embargo, advierte que no todos los artículos deben alterarse, y que el análisis debe ser profundo para determinar las verdaderas falencias.
"La ley no es nefasta, tiene artículos que deberían quedarse, pero también hay muchos otros que se deben reformar para obtener una calidad de educación digna, basada en un proceso de enseñanza de vasto conocimiento", expresó Guardado.
El diputado Luis Duke también señaló que los educadores deben contribuir al desarrollo del pensamiento crítico en los alumnos, pero la falta de infraestructura limita esta labor. Además, afirmó que una reforma educativa debe concentrarse en brindar lo básico a todos los panameños, como la construcción de escuelas.
El presidente José Raúl Mulino aseguró que los cambios a la ley no serán "paliativos ni soluciones temporales", sino transformaciones profundas. "Haré lo que haría cualquier padre responsable por sus hijos: buscar la mejor educación posible", dijo.
La discusión de la reforma educativa se iniciará pronto, y los padres de familia y diputados esperan que se tome en cuenta la opinión de todos los sectores involucrados. La transformación del currículo académico y el resurgir de la escuela para padres son acciones encaminadas hacia este objetivo, pero los resultados dependerán de su ejecución.










