La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores tras dos horas de bombardeos ha cambiado por completo el escenario de la crisis política en Venezuela. En menos de 48 horas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha asumido el poder de forma interina, mientras que Estados Unidos ha expresado su intención de trabajar con ella "hasta que se pueda hacer una transición segura, adecuada y sensata".
La noticia ha generado reacciones encontradas. Por un lado, la líder opositora María Corina Machado, quien se encuentra en el exilio, ha exigido que el presidente legítimo, Edmundo González Urrutia, asuma de inmediato su mandato constitucional. Por otro lado, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha señalado que la oposición "está fuera de Venezuela" y que es necesario actuar a corto plazo, lo que ha abierto interrogantes sobre el papel que Machado y González Urrutia desempeñarán en esta nueva etapa.
Rodríguez, una figura clave dentro del chavismo, ha sido designada como la encargada de la presidencia, aunque Maduro mantiene su cargo de forma temporal. La nueva configuración del conflicto venezolano parece priorizar los intereses de Estados Unidos en torno al petróleo y la estabilidad política, dejando en un segundo plano las demandas de la oposición.
En este escenario, la Asamblea Nacional, con la participación de algunos opositores moderados, tendrá un papel clave en los próximos pasos. Mientras tanto, la ausencia de un frente común entre los distintos sectores opositores se perfila como un obstáculo para lograr una transición democrática efectiva.











