La renovación sindical que se venía anunciando desde hace años finalmente se concretó en 2025 con el recambio de líderes históricos en varios de los gremios más importantes del país. Tras décadas de hegemonía de algunos dirigentes, una nueva camada de sindicalistas asumió el control de organizaciones clave como ATSA, STIA, SUPARA y CONADU, entre otras.
Los casos más resonantes fueron la salida de Héctor Daer de ATSA y de Rodolfo Daer del STIA, quienes luego de 24 y 40 años respectivamente al frente de esos sindicatos, cedieron sus lugares a Javier Pokiok y Sergio Escalante. Otro hito fue la victoria de Clara Chevalier en la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), poniendo fin a 20 años de hegemonía de Carlos De Feo.
Más allá de estos recambios de liderazgo, también se registró el ascenso de algunos hijos de importantes sindicalistas, como Jerónimo Moyano, quien a sus 26 años fue designado secretario Gremial de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros, y Emiliano Genta, que sucederá a su padre Amadeo al frente del SUTECBA.
Este proceso de renovación sindical, que en algunos casos se dio de manera más gradual y en otros de forma abrupta, pone fin a décadas de reelecciones perpetuas que habían caracterizado al movimiento obrero argentino. Si bien algunos de los viejos dirigentes aún mantienen influencia, como Héctor Daer en la CGT, la llegada de nuevas caras y la mayor participación de la juventud sindical marcan un cambio de época en el mundo gremial.
Los desafíos que enfrentan estos nuevos líderes son enormes, desde recuperar la mística y el protagonismo de las bases hasta posicionar a sus organizaciones en el centro del debate sobre las políticas económicas y sociales del país. Sin embargo, la renovación generacional abre la puerta a un sindicalismo más dinámico y comprometido con las demandas de los trabajadores.










