Después de años de elusión, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha sido finalmente capturado en una operación encubierta liderada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. Según la información obtenida por el New York Times, miembros del gobierno venezolano habrían ayudado a vigilar los movimientos y el patrón de vida del mandatario, lo que permitió a los agentes estadounidenses planificar la misión de forma precisa.
La operación, que se llevó a cabo a finales de agosto de 2025, contó con la participación de fuerzas de operaciones especiales del Ejército estadounidense, actuando bajo la autoridad de aplicación de la ley, y no como una misión directa de la CIA. Funcionarios consultados por medios estadounidenses describieron la captura de Maduro como el resultado de "meses de meticulosa planificación", destacando que el presidente venezolano estuvo "intervenido" desde el inicio del operativo.
La información de inteligencia que condujo a la detención de Maduro fue obtenida gracias a la vigilancia de sus movimientos y su patrón de vida, realizada por agentes de la CIA que trabajaban clandestinamente en Venezuela desde agosto de 2025. Estos agentes lograron recopilar los datos clave que permitieron planificar la operación con precisión.
Si bien no se ha aclarado cómo se reclutó a la fuente venezolana que facilitó la ubicación de Maduro, exfuncionarios señalaron que la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos por información que condujera a su captura pudo haber contribuido a obtener la cooperación necesaria.
La detención de Maduro representa un importante golpe para el gobierno venezolano y un triunfo para la administración estadounidense, que lleva años buscando la captura del mandatario, acusado de crímenes de lesa humanidad y narcotráfico. La operación, que se mantuvo en secreto hasta su ejecución, ha sido calificada como un "producto de meses de meticulosa planificación" por parte de las autoridades estadounidenses.


