La violencia se ha convertido en un fenómeno cada vez más alarmante en nuestra sociedad. Noticias de padres que matan a sus hijos, hijos que asesinan a sus progenitores, peleas entre jóvenes que se viralizan, y un sinfín de actos violentos parecen ser el pan de cada día. Pero, ¿de dónde proviene esta creciente ola de violencia?
Según los expertos, la respuesta se encuentra en la forma en que criamos y educamos a nuestros hijos desde la más tierna infancia. La violencia no es algo que nos espera "a la vuelta de la esquina", sino que la dejamos crecer dentro de nosotros mismos y la transmitimos como un fenómeno social.
Desde los gritos, los insultos y las expresiones vulgares en el hogar, hasta la falta de enseñanza de valores como el respeto, la justicia y el autocontrol, todo contribuye a que la violencia se arraigue en las nuevas generaciones. Muchos padres incluso incitan a sus hijos a responder con violencia cuando se enfrentan a agresiones, creyendo erróneamente que así los están fortaleciendo.
"Si te pegan, pega"; "no te dejes"; "¿acaso no eres hombre?", son frases que, lejos de ayudar, abren la puerta a que la violencia florezca. Porque en las manos de los niños y jóvenes, la violencia ya ha germinado a través de las pantallas y las redes sociales.
Erradicar este problema no es tarea fácil, pero todos debemos empeñarnos en ello. Empezando por la educación en el hogar, formando a los niños desde pequeños en valores como la justicia, el respeto y el autocontrol. Solo así podremos romper el ciclo de violencia que parece haberse apoderado de nuestra sociedad.












