Las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Argentina, responsables del 70% del empleo formal, se encuentran en un contexto de gran incertidumbre y no ven señales claras de reactivación económica. La crisis actual en la industria limita las expectativas de mejora a corto plazo.
Entre los referentes del sector predomina la preocupación por la falta de alternativas concretas para frenar la caída de la producción y el consecuente deterioro en el nivel de empleo. La debilidad del consumo interno y las restricciones de financiamiento profundizan las dificultades que enfrentan las pymes.
Según la consultora LCG, la actividad económica creció apenas un 0,1% mensual en los últimos 10 meses y opera por debajo del máximo alcanzado durante la presidencia de Javier Milei, en febrero de 2025. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) manifestaron cautela y describieron un panorama poco alentador de cara al nuevo año, con varios problemas pendientes de resolver.
Actualmente, el uso de la capacidad instalada en las pymes se ubica entre el 50 y 60%, y se aceleran los cierres de empresas y los despidos. Voceros de CAME destacaron que el Gobierno cuenta hoy con un mayor margen político para avanzar en reformas estructurales que permitan ganar competitividad, pero ponen en duda que resulten suficientes para revertir el escenario de estancamiento.
"Es imperioso que mejore el clima de expectativas de la gente, así como la previsibilidad, que se consolide una mejora del salario real y que exista un contexto económico micro más adecuado para impulsar las inversiones", apuntan desde CAME.
Además de una modernización laboral, subrayan la necesidad de una reforma tributaria, la cual no prevén que se concrete en 2026. A esto se suma el déficit de infraestructura, que, según CAME, es uno de los grandes obstáculos para el desarrollo del sector, ya que la falta de ferrocarriles y rutas adecuadas limita la competitividad y eleva los costos.
"Uno se conforma con que esto que hemos tenido hasta ahora sea un piso y que, a partir de allí, la situación vaya mejorando de a poco. Pero no habrá mucho consumo este año ni un repunte contundente", precisaron desde CAME, recalcando la importancia de reducir el costo financiero para poder ofrecer mayor financiación a los consumidores.
El vicepresidente de CAME y presidente de Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), Alberto Kahale, había contado días atrás: "Fábricas que andaban muy bien hace 2 años con una inflación del 200%, hoy son galpones".
Por su parte, Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), señaló que 2026 se perfila como un año especialmente difícil para varios sectores de la industria, como el textil, el calzado, los fabricantes de bienes de capital y el automotriz, que llegan muy golpeados por el avance de las importaciones y la debilidad del mercado interno.
"Sin un proyecto de ley que vuelva más competitiva a la industria en general con reducciones impositivas, menores costos laborales e incentivos a la inversión, el panorama se hará más difícil", advirtió Rosato.
Matías Bolis Wilson, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), afirmó que, si bien esperan que la recuperación económica continúe con solidez, no prevén un "boom" en el consumo durante 2026. "No vemos amenazas ni por el lado cambiario, ni por el de la inflación", sostuvo, y resaltó que el nuevo esquema de bandas cambiarias que empezará a regir predice una mayor competitividad.










