Mar del Plata inició la temporada de verano con una polémica importante: el crecimiento de los espacios privados en detrimento de las playas públicas. A este problema se suma una baja significativa en la llegada de turistas, que parece no haber recuperado los niveles previos a la pandemia.
El fenómeno que más se nota este año es el alarmante aumento de los emprendimientos privados de carpas y sombrillas, que fueron ganando terreno al espacio público. Esto hace que cuando la marea sube, queden apenas unos metros de playa para la gente que no puede o no quiere pagar por acceder a las áreas privadas.
Desde el municipio aseguran que la situación se mantiene dentro de los márgenes legales, con un 60% de espacio privado y 40% de playa pública. Sin embargo, esta división no tiene en cuenta que la marea suele ocupar alrededor del 20% de la superficie.
A este conflicto se suma otro que se repite en los últimos veranos: la caída en la llegada de turistas. Si bien la noche del 31 de diciembre había miles de personas disfrutando de los fuegos artificiales frente a la playa, no todos eran visitantes. Pasadas las fiestas, suele producirse una "huida masiva" de quienes llegaron a celebrar en Mar del Plata.
Consultadas las autoridades, aseguran que la ola de calor extremo de los últimos días del año empujó a propios y extraños a las playas. Sin embargo, con el descenso de las temperaturas este viernes, cuando rige alerta amarilla por posibles tormentas fuertes, la afluencia de gente disminuyó notoriamente.
Quedará por ver cómo se presenta la llegada de visitantes a partir del lunes 5 de enero, en lo que será una de las 4 semanas completas de la temporada alta. La combinación de menos espacio público y una baja en el turismo pone a Mar del Plata frente a una temporada de verano complicada.









