La capital de Nicaragua, Managua, se ha visto afectada por una grave escasez de agua potable que ha dejado a treinta barrios sin servicio. El problema se origina en la laguna de Asososca, una de las principales fuentes de abastecimiento de la ciudad, que ha sufrido un fenómeno natural conocido como "volteo térmico".
Este fenómeno ocurre cuando las aguas profundas de la laguna, más frías, ascienden a la superficie, desplazando el agua más caliente hacia el fondo. Esto ha provocado la suspensión temporal del bombeo de agua desde la laguna, dejando sin suministro a amplias zonas de los distritos II y III de Managua.
Las autoridades nicarag enses han informado que esperan que el fenómeno natural se normalice en los próximos días, permitiendo restablecer el servicio de agua potable a los barrios afectados. Sin embargo, esta situación pone de manifiesto la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento de agua en la capital y la necesidad de fortalecer la infraestructura y la planificación para hacer frente a este tipo de eventualidades.
La laguna de Asososca es una de las principales fuentes de agua potable de Managua, junto con otros cuerpos de agua como las lagunas de Tiscapa y Nejapa. El "volteo térmico" es un fenómeno recurrente en esta laguna, que suele ocurrir durante la época seca del año, entre los meses de febrero y abril.
Las autoridades han informado que se han activado planes de emergencia para abastecer a la población afectada mediante el despliegue de camiones cisterna y la distribución de agua embotellada. Sin embargo, la interrupción del servicio ha generado preocupación y malestar entre los residentes de los barrios sin agua.
Expertos en recursos hídricos han señalado que este tipo de eventos pone de manifiesto la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento de agua y mejorar la resiliencia del sistema ante fenómenos climáticos y ambientales. Asimismo, han resaltado la importancia de implementar medidas de conservación y uso eficiente del agua, especialmente en épocas de sequía.
La situación en Managua refleja los desafíos que enfrentan muchas ciudades en desarrollo, donde la disponibilidad y la calidad del agua potable siguen siendo un problema persistente. Autoridades y expertos coinciden en la necesidad de abordar estos desafíos de manera integral, con inversiones en infraestructura, gestión eficiente de los recursos hídricos y educación de la población.












