Punta Arenas, la ciudad más austral de Chile, se ha consolidado como la puerta de entrada al Continente Blanco, desempeñando un rol fundamental en la logística y el intercambio de experiencias científicas relacionadas con la Antártida.
El aumento de las temperaturas y la temporada estival han puesto de manifiesto la importancia estratégica de esta ciudad, que no solo alberga el Instituto Antártico Chileno (INACH), sino también cuenta con la constante operatividad de unidades de la Armada de Chile, como el rompehielos "Almirante Viel" y el ATF "Lientur", junto a flotas privadas de empresas como DAP y Antártica 21.
La dinámica internacional en Punta Arenas es evidente con la presencia de buques polares de diversos países, entre ellos el "Carrasco" de Perú, el "Hespérides" de España, y los brasileños "Almirante Maximiano" y "Ary Rongel". Esta interacción convierte al puerto local en un centro neurálgico para la logística y el intercambio de experiencias científicas que benefician directamente a la comunidad magallánica.
Según el historiador antártico Francisco Sánchez, este vínculo entre Punta Arenas y la Antártida supera el siglo de historia, recordando hitos como la industria ballenera del capitán Adolfo Andresen y la gesta del Piloto Pardo. Figuras como Ramón Cañas Montalva ya vislumbraban desde Punta Arenas una nueva era vinculada al Océano Austral y el Asia-Pacífico.
Actualmente, la región de Magallanes proyecta un crecimiento sostenido gracias a proyectos de infraestructura clave. Entre ellos destacan la implementación de un muelle en isla Rey Jorge, las mejoras en la pista Teniente Marsh y el ambicioso Centro Antártico Internacional (CAI). Estas obras, sumadas a la labor del Centro Internacional Cabo de Hornos en Puerto Williams, consolidan a Magallanes como una región bicontinental durante este 2026.
La ciudad de Punta Arenas, con su riqueza histórica y su estratégica ubicación, se ha convertido en un punto neurálgico para la investigación, la logística y la cooperación internacional en torno a la Antártida. Su proyección como puerta de entrada al Continente Blanco la posiciona como una pieza clave en el desarrollo de esta región austral de Chile.












