Un nuevo estudio revela que el uso de melatonina, la hormona que regula el sueño, se ha incrementado exponencialmente en los últimos años entre los niños menores de 7 años, sin que se conozcan aún sus efectos a largo plazo.
La investigación, publicada en la revista JAMA Network Open, analizó cerca de 20 estudios sobre el empleo de melatonina en infantes de 0 a 6 años en diferentes países. Los resultados muestran que, si bien el suplemento puede ayudar a mejorar el sueño en niños con condiciones neurológicas como trastorno del espectro autista, su uso se ha disparado en los últimos años, incluso entre menores sin patologías de base.
Esto genera preocupación entre los expertos, quienes advierten que la melatonina se ha convertido en la principal causa de visitas a urgencias por sobredosis en niños pequeños en Estados Unidos. Además, señalan que no hay evidencia suficiente sobre la seguridad y eficacia a largo plazo de este suplemento en infantes sanos.
"El uso de melatonina en niños pequeños está aumentando de forma casi exponencial en la última década, multiplicando por cinco su uso desde 2009, sobre todo después del COVID-19", explica Carlos Javier Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño.
Los especialistas recomiendan limitar el empleo de melatonina en menores a las indicaciones aprobadas, siempre tras intentar primero medidas no farmacológicas, y bajo estricta supervisión médica. Asimismo, abogan por regular su venta, pasando de ser un suplemento de libre acceso a un medicamento con receta.
"Es necesario desarrollar recursos para la interrupción segura del tratamiento con melatonina, a la vez que se promueven hábitos de sueño saludables", agrega Egea.
Los expertos coinciden en que, si bien la melatonina ha demostrado eficacia en niños con trastornos del neurodesarrollo, su uso en menores sanos debe ser cauteloso debido a la falta de información sobre sus efectos a largo plazo.


