En 2026, cinco países de América Latina elegirán a sus nuevos presidentes, incluidas dos de las tres mayores democracias de la región: Brasil y Colombia. Estos comicios se perfilan como una batalla por el poder político en el continente, con la izquierda buscando mantener su dominio, pero enfrentando la posible injerencia del expresidente estadounidense Donald Trump.
La polarización política y la influencia externa serán factores clave en estos procesos electorales, que definirán el rumbo de países como Costa Rica, Perú y Haití, además de Brasil y Colombia. Tras una serie de victorias conservadoras en la región, la izquierda latinoamericana se juega mucho en estas elecciones, mientras Trump intenta volver a intervenir en los asuntos internos de la zona.
La dinámica electoral en cada país presenta sus propias particularidades. En Costa Rica, el presidente Rodrigo Chaves enfrenta acusaciones de interferencia en el proceso, mientras que en Perú la fragmentación política hace que las elecciones sean impredecibles. En Colombia, la polarización entre izquierda y derecha se refleja en la variedad de precandidatos, y en Haití las elecciones dependen de que se den las condiciones de seguridad y financiamiento.
Pero sin duda, los comicios más trascendentales serán los de Brasil y Colombia, donde la izquierda liderada por Lula y Petro busca mantener el poder frente a la oposición de derecha. Aquí, la injerencia de Trump podría ser clave, aunque su intervención previa en otros países de la región también generó reacciones adversas.
En un escenario de alta tensión política y con la sombra de la influencia estadounidense, los próximos procesos electorales en América Latina serán cruciales para definir el equilibrio de poder en la región.











