El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha realizado un giro sorprendente en su política exterior al tender la mano al gobierno de Estados Unidos. En una reciente entrevista, Maduro se mostró conciliador y abierto al diálogo, ofreciendo incluso facilidades para que empresas estadounidenses accedan al petróleo venezolano.
Maduro afirmó que Venezuela es un "país hermano" de Estados Unidos y un "gobierno amigo", marcando un claro contraste con la retórica confrontacional que había caracterizado sus relaciones en los últimos años. El mandatario venezolano incluso reveló que, en su última conversación con el presidente Donald Trump en noviembre, este lo había tratado como "señor presidente", reconociendo su autoridad.
Este cambio de tono se produce en un momento de alta tensión entre ambos países. Estados Unidos ha acusado a Maduro de dirigir un "narcoestado" y ha amenazado con desalojarlo del poder. Por su parte, Maduro ha negado vínculos con el crimen organizado y ha denunciado que Washington busca apoderarse de los recursos petroleros y minerales de Venezuela.
Sin embargo, en la entrevista, Maduro hizo un llamado a "conversar en serio" sobre la lucha contra el narcotráfico, ofreciendo a las empresas estadounidenses un "acceso fácil" al petróleo venezolano. Este gesto sorprendente podría interpretarse como un intento de Maduro por aliviar la presión internacional y mejorar sus relaciones con Estados Unidos.
Los analistas señalan que este cambio de tono de Maduro podría estar motivado por la delicada situación económica y política que atraviesa Venezuela. La profunda crisis que azota al país, con hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y una masiva ola migratoria, ha debilitado significativamente al gobierno de Maduro, que buscaría ahora un respiro a través del diálogo con Washington.
Sin embargo, expertos advierten que será necesario ver si este acercamiento se traduce en acciones concretas y en un verdadero cambio de rumbo en la política exterior venezolana. Por el momento, el gesto de Maduro parece más una jugada táctica que un cambio estructural en sus relaciones con Estados Unidos.












