El sismo de magnitud 6,5 que sacudió este viernes el suroeste de México, con epicentro en el estado de Guerrero, no causó daños graves, según las primeras informaciones oficiales. La violenta sacudida, precedida por las alarmas de advertencia, despertó a muchos mexicanos y turistas, algunos de los cuales salieron a las calles aún en pijama.
El temblor, registrado a las 8:00 de la mañana hora local, tuvo su epicentro a 15 kilómetros de San Marcos, cerca de la turística Acapulco. La presidenta de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que de manera preliminar no se tienen reportes de "daños graves" ni en la capital ni en Guerrero.
El sismo obligó a suspender la habitual rueda de prensa matutina de Sheinbaum en el Palacio Nacional. Parte de la capital, asentada sobre un subsuelo fangoso de lo que antes era un lago, es particularmente sensible a los sismos generados en la costa de Guerrero, a menos de 400 kilómetros de distancia.
En 1985, un terremoto de 8,1 grados devastó una amplia zona de Ciudad de México, dejando más de 12.000 muertos según cifras oficiales, aunque organizaciones civiles aseguraron que la cifra superó los 20.000. Otro sismo de 7,1 grados el 19 de septiembre de 2017 dejó 369 fallecidos, la mayoría en la capital.
A pesar de la magnitud del temblor de este viernes, el sistema de alerta sísmica implementado en México, que incluye aplicaciones en teléfonos inteligentes y altavoces en postes de alumbrado público, permitió a los habitantes de la capital tener hasta un minuto para ponerse a salvo.
México se ubica entre cinco placas tectónicas, lo que lo convierte en uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo, particularmente en la costa del Pacífico desde la frontera con Guatemala hasta el estado de Jalisco.











