La Corte Penal Internacional (CPI) enfrenta el desafío de convencer a las víctimas de crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio sobre la importancia de su papel en la lucha contra la impunidad. Según el artículo, el sistema de justicia penal internacional establecido por la CPI reconoce la relevancia del rol de las víctimas, pero debe equilibrarlo con los derechos del acusado para garantizar un juicio justo e imparcial.
Este innovador y complejo sistema de justicia tiene el reto de demostrar a los grupos directamente afectados por los crímenes la trascendencia de su existencia. Para lograrlo, se requiere una campaña de difusión y sensibilización que permita a las víctimas comprender las capacidades, el mandato y las limitaciones de la Corte.
La campaña deberá ser sensible a las necesidades de las víctimas y generar en ellas la convicción de que la justicia internacional es una herramienta útil en los procesos de reconciliación o de paz, afectados por conflictos que han dañado el tejido social.
Las primeras decisiones de la CPI sientan precedentes jurisprudenciales que se irán enriqueciendo a medida que avancen los procedimientos de la Corte. Además, los estándares recogidos en el Estatuto de Roma no solo rigen al sistema de justicia de la CPI, sino que también han puesto sobre la mesa la necesidad de que los Estados revisen sus legislaciones nacionales para garantizar que satisfagan los derechos de las víctimas en los procesos penales.
De esta manera, la CPI busca ejercer su jurisdicción complementaria para que las víctimas puedan hacer efectivos sus derechos a la participación, la protección y la reparación del daño. Este es un reto fundamental para la Corte Penal Internacional en su lucha contra la impunidad de los crímenes más graves.












