Las intensas lluvias y nevadas de los últimos días en Afganistán han provocado devastadoras inundaciones que han dejado un saldo de al menos 12 personas fallecidas y 11 heridas, además de cuantiosos daños materiales en múltiples provincias del país.
Según la información proporcionada por la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres de Afganistán (ANDMA), el fenómeno meteorológico ha afectado alrededor de un tercio de las provincias afganas, incluyendo Kapisa, Parwan, Daikondi, Uruzgan, Kandahar, Helmand, Badgis, Faryab, Badajshan, Herat y Farah.
Las fuertes precipitaciones y el deshielo han tenido efectos severos en la población, con la destrucción total de 274 viviendas y daños parciales en otras 1.558. Además, amplias superficies de tierras agrícolas y huertos han resultado afectadas, lo que genera preocupación sobre las repercusiones en la producción alimentaria local.
La infraestructura también ha sufrido graves daños, con 209 kilómetros de carreteras y 8 puentes fundamentales para la comunicación y el transporte dentro de las provincias afectadas. Ocho mezquitas y 27 comercios también han registrado destrozos.
Las intensas nevadas han provocado el bloqueo completo de rutas principales, dejando a varios viajeros imposibilitados de continuar sus trayectos. Esto ha aumentado la urgencia de acciones coordinadas para el restablecimiento de servicios y la entrega de ayuda humanitaria a las zonas aisladas.
Las autoridades y organizaciones humanitarias se encuentran trabajando en la evaluación de los daños y la organización de la asistencia a los habitantes damnificados. Sin embargo, la magnitud de la catástrofe y la interrupción de las vías de comunicación representan un desafío importante para los esfuerzos de recuperación.
Expertos señalan que las inundaciones y nevadas intensas son una amenaza recurrente durante las temporadas frías en Afganistán, complicando los procesos de reconstrucción y atención a las poblaciones afectadas.












