En un recorrido histórico y social por el corazón de la capital venezolana, el presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, y el intelectual Ignacio Ramonet conversaron sobre la transformación urbana, la memoria política y el dinamismo económico que definen a la Gran Caracas en este inicio de 2026.
Durante el trayecto, el jefe de Estado destacó la majestuosidad de El Silencio, obra de Carlos Raúl Villanueva, rescatando su valor como proyecto pionero de vivienda para la clase trabajadora. El mandatario recordó que este espacio ha sido escenario de hitos fundamentales, como la visita de Fidel Castro en 1959 y el histórico cierre de campaña del comandante Hugo Chávez el 4 de octubre de 2012 bajo el recordado "Cordonazo de San Francisco", evento que el propio Ramonet describió como una experiencia inolvidable de conexión popular bajo la lluvia.
Al transitar por la avenida Bolívar y la zona de La Hoyada, ambos interlocutores observaron la "actividad comercial inaudita" que pulsa en la ciudad, donde habitan cerca de 6 millones de personas. Ramonet enfatizó que este movimiento es un indicador claro de la normalidad y la vitalidad que atraviesa el país en este momento. Por su parte, el presidente Maduro analizó el fenómeno de la proliferación de motocicletas, señalando que la prosperidad de las empresas ensambladoras y las facilidades de acceso al crédito han masificado este medio de transporte. No obstante, el líder bolivariano hizo un llamado a la conciencia vial, anunciando un refuerzo en las campañas de prevención para proteger a las familias ante el incremento de la movilidad urbana.
El jefe de Estado calificó la actual confrontación política que vive el país como una "guerra cognitiva" que busca el control de los conceptos y las emociones. Ante ello, dijo que la Nación ha construido un esquema de movilización informativa denominado "de las calles a las redes, de las redes a los medios, de las medios a las paredes", con el fin de contrarrestar las campañas de manipulación internacional.
"La guerra es cognitiva porque la guerra es por el cerebro, el cerebro maneja emociones y maneja conceptos. Y para una guerra cognitiva hay que crear fuerza de conciencia, fuerza de valores, fuerza espiritual y dar la batalla con la verdad", manifestó Maduro durante la entrevista realizada por Ramonet.
El mandatario insistió en que el principal recurso estratégico del país es la narrativa de los hechos nacionales: "Nuestra mayor arma no es un cohete nuclear, nuestra mayor arma es la verdad de Venezuela". Esta estrategia comunicacional se enmarca dentro de la defensa de los derechos fundamentales garantizados por la ONU, incluyendo el derecho a la paz y a la autodeterminación.
Finalmente, Maduro reafirmó su identidad política: "Yo no soy ni un magnate, no lo quiero ser, sino yo quiero seguir siendo lo que voy a ser, un hombre sencillo del Pueblo, que gobierna desde el Pueblo y con el Pueblo".











