El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló detalles sorprendentes sobre su salud en una entrevista con The Wall Street Journal. Entre los datos más destacados, Trump afirmó que toma una alta dosis de 325 miligramos de aspirina al día por "superstición" y que se considera una persona con "buena genética".
La entrevista, que fue telefónica y espontánea, tuvo lugar después de que el diario compartiera detalles con la Casa Blanca sobre su seguimiento de la salud del presidente, lo que pareció irritarlo. Sin embargo, Trump terminó abriendo las puertas a una conversación franca sobre su rutina y cuidados médicos.
Uno de los temas más reveladores fue su consumo de aspirina. Según indicó su médico, Sean Barbarella, Trump toma 325 miligramos al día, una dosis mucho más alta que la estándar de 81 miligramos. El mandatario justificó esta práctica diciendo que la aspirina "es buena para diluir la sangre" y que no quiere "sangre espesa pasando por su corazón".
"Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre y yo no quiero sangre espesa pasando por mi corazón (...). Quiero sangre buena, diluida, pasando por mi corazón. ¿Tiene sentido?", comentó Trump, quien admitió ser "un poco supersticioso" con este hábito que mantiene desde hace 25 años.
Otro aspecto revelado fue su sueño. Trump reconoció que no es un "dormilón" y que suele enviar mensajes o llamar a sus asesores a altas horas de la madrugada. Justificó este comportamiento diciendo que encuentra "relajante" cerrar los ojos en algunas reuniones.
Además, el mandatario admitió que usa "maquillaje" en las manos después de que alguien lo "golpee" y que tiene una "insuficiencia venosa superficial crónica" que inflama la parte baja de sus piernas, una condición que trató con calcetines de compresión, aunque "no le gustaban".
A pesar de estos detalles, el médico de Trump, Barbarella, aseguró que el presidente tiene una "salud excepcional" y está "perfectamente equipado para ejecutar sus deberes", lo que el propio Trump atribuye a su "buena genética".











