El 1 de enero, un terrible incendio en un bar de la localidad de Crans Montana, en Suiza, dejó un saldo de 40 muertos y más de 100 heridos, la mayoría de gravedad. La tragedia, ocurrida durante los festejos de Año Nuevo, se convirtió en la peor catástrofe de la historia reciente del Cantón de Valais, uno de los 26 distritos que conforman el país.
El fuego, originado por el uso de bengalas dentro del local, se propagó rápidamente, consumiendo en pocos segundos todo el establecimiento conocido como Le Constellation. Testigos presenciales relataron que los camareros estaban transportando botellas de champán con pirotecnia cerca del techo, lo que habría desencadenado el siniestro.
Frédéric Gisler, el nuevo comandante de la Policía Cantonal del Valais, apenas llevaba una hora en el cargo cuando tuvo que hacerse cargo de la compleja operación de emergencia. En su primera conferencia de prensa, Gisler confirmó la magnitud de la tragedia y señaló que, debido al estado de los cuerpos, muchas víctimas solo podrán ser identificadas mediante pruebas de ADN.
Por su parte, el presidente suizo, Guy Parmelin, también asumió sus funciones este 1 de enero y lamentó la "terrible tragedia" que convirtió el inicio del año en Crans-Montana en "un día de luto". Parmelin, cuyo cargo es más simbólico que ejecutivo, tuvo que postergar su tradicional discurso de Año Nuevo por la emergencia.
Hasta el momento, las autoridades han descartado la hipótesis de un atentado, señalando que todo indica que el incendio fue causado por el uso irresponsable de pirotecnia dentro del abarrotado bar. La comunidad local se encuentra devastada por esta terrible tragedia que ha conmocionado a todo el país.












