Los restos de una cremación de hace 9.500 años encontrados en Malaui revelan un ritual mortuorio complejo y un patrón funerario más sofisticado de lo que se creía entre los cazadores-recolectores africanos.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos) analizó los vestigios de esta "cremación más antigua de África y la pira fúnebre de un adulto más antigua del mundo", según explicó Jessica Cerezo-Román, primera firmante del estudio publicado en la revista Science Advances.
Los hallazgos muestran que este grupo de cazadores-recolectores realizó una cremación meticulosamente planificada, en la que recolectaron al menos 30 kilos de madera y hierba para crear una gran pira que alcanzó temperaturas de hasta 500 grados. Además, encontraron herramientas de piedra dentro de los restos en llamas, posiblemente como ofrendas funerarias.
El análisis de los 170 fragmentos óseos recuperados indica que la persona incinerada era una mujer adulta de entre 18 y 60 años y de poco menos de metro y medio de estatura. Su cuerpo fue quemado antes de la descomposición, probablemente a los pocos días de su muerte, y presentaba marcas de cortes en varios huesos de las extremidades, lo que sugiere que se le extirparon o retiraron partes del cuerpo.
Según los investigadores, este ritual es "muy distinto" de los demás entierros hallados en el sitio arqueológico, lo que sugiere que esta mujer tuvo un papel significativo en la sociedad que la trató de esa manera al momento de su muerte. Además, no se encontró el cráneo, que pudo ser retirado antes de la cremación como parte de un ritual fúnebre.
Las reconstrucciones espaciales del yacimiento revelaron que el grupo volvió al mismo lugar después de la cremación y encendió otra gran fogata, aunque no se encontraron restos humanos asociados a esta segunda pira. Esto indica que esta sociedad de cazadores-recolectores tenía "un patrón funerario y de conmemoración más complejo de lo que pensábamos", destacó Cerezo-Román.
Los investigadores consideran que estas prácticas "ponen de relieve complejas actividades funerarias y rituales cuyos orígenes son anteriores al advenimiento de la producción de alimentos", cuestionando las hipótesis tradicionales sobre la cooperación a escala comunitaria y la creación de memoria en las sociedades tropicales de cazadores-recolectores.












