Estados Unidos afirmó haber destruido al menos 35 embarcaciones y causado más de cien muertes en el Caribe y el Pacífico como parte de una ofensiva antidrogas que se prolongó durante los últimos cinco meses, según informó el Gobierno estadounidense.
La operación, liderada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Guardia Costera de Estados Unidos, tuvo como objetivo desmantelar las redes de narcotráfico que utilizan las aguas internacionales del Caribe y el Pacífico para transportar drogas hacia el territorio estadounidense.
Según los datos proporcionados por las autoridades, durante este periodo de cinco meses se lograron interceptar y destruir al menos 35 embarcaciones sospechosas, algunas de las cuales transportaban cargamentos de cocaína y otras drogas ilícitas. Además, se reportó que estas acciones resultaron en más de 100 muertes, aunque no se brindaron detalles específicos sobre las circunstancias de estos fallecimientos.
"Esta ofensiva a gran escala ha sido un duro golpe para los cárteles de la droga que operan en la región", afirmó un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. "Hemos logrado desmantelar importantes rutas de tráfico y privar a estas organizaciones criminales de los recursos que necesitan para seguir operando".
Las autoridades estadounidenses destacaron que esta operación forma parte de una estrategia más amplia para combatir el narcotráfico en el hemisferio occidental, que incluye también el fortalecimiento de la cooperación con países vecinos y el incremento de las actividades de inteligencia y vigilancia en las aguas internacionales.
Sin embargo, algunas organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por las consecuencias de estas acciones militares, señalando que podrían haber afectado a civiles inocentes y que es necesario investigar a fondo las circunstancias de las muertes reportadas.
"Si bien entendemos la necesidad de combatir el narcotráfico, no podemos pasar por alto el respeto a la vida y los derechos humanos", afirmó un portavoz de una ONG con sede en la región. "Esperamos que las autoridades estadounidenses brinden más información y transparencia sobre los detalles de esta operación".
Por su parte, los gobiernos de algunos países de la región han manifestado su apoyo a las acciones de Estados Unidos, argumentando que son necesarias para frenar el flujo de drogas que afecta a sus propias poblaciones. No obstante, también han solicitado una mayor coordinación y comunicación con las autoridades estadounidenses para evitar posibles conflictos o malentendidos.












