Las protestas antigubernamentales en Irán se han extendido por quinto día consecutivo, con manifestantes de diversos sectores sociales uniéndose a las reclamaciones. En la capital Teherán, comerciantes y vendedores del mercado central de frutas y verduras, ubicado en el sur de la ciudad, se han sumado a las movilizaciones, rechazando el aumento de los precios y el deterioro de las condiciones de vida.
Desde el pasado fin de semana, Irán ha sido escenario de manifestaciones masivas en varias ciudades, desencadenadas inicialmente por el aumento del precio de los productos básicos. Sin embargo, los reclamos se han ampliado para exigir mejoras en la situación económica y mayores libertades políticas.
Los manifestantes han salido a las calles a pesar de la fuerte represión de las fuerzas de seguridad, que han respondido con violencia, dejando un saldo de al menos 17 personas muertas, según informes de organizaciones de derechos humanos. Las autoridades han cortado el acceso a Internet en algunas zonas, en un intento por dificultar la coordinación y la difusión de las protestas.
Las movilizaciones se han extendido más allá de la capital y han alcanzado a otras ciudades importantes, como Mashhad, Tabriz y Shiraz. Los manifestantes han denunciado el deterioro de las condiciones económicas, la inflación galopante y el alto desempleo, problemas que se han agravado por las sanciones internacionales impuestas al país.
Además de las reclamaciones económicas, los manifestantes han expresado su rechazo al régimen político y han exigido mayores libertades y derechos. Las protestas han sido lideradas principalmente por mujeres, quienes han desempeñado un papel protagónico en las movilizaciones.
El gobierno iraní ha calificado a los manifestantes como "alborotadores" y "delincuentes" y ha amenazado con una respuesta contundente. Sin embargo, la persistencia y la expansión de las protestas han puesto en jaque al régimen, que enfrenta uno de los mayores desafíos desde las masivas movilizaciones de 2009.
Analistas y observadores internacionales han expresado su preocupación por la situación en Irán y han llamado a las autoridades a respetar el derecho a la protesta pacífica y a atender las demandas de la población. La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de las protestas, que podrían tener implicaciones regionales e internacionales.











