En medio de las tensas negociaciones para poner fin al conflicto, Rusia y Ucrania se acusaron mutuamente de lanzar ataques devastadores durante la celebración de Año Nuevo.
Según Rusia, Ucrania atacó con drones una cafetería y un hotel en la región de Jersón, dejando al menos 20 muertos y decenas de heridos. Por su parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, denunció que Rusia lanzó más de 200 drones contra infraestructuras energéticas de su país.
Estos nuevos ataques se produjeron en un contexto de incertidumbre sobre el resultado de las conversaciones destinadas a poner fin a la guerra, que estalló en febrero de 2022. Mientras tanto, las tropas rusas continúan ganando terreno, especialmente en la región de Donetsk, en el este de Ucrania.
El enviado especial estadounidense Steve Witkoff anunció que había hablado con altos cargos ucranianos y consejeros europeos sobre cómo impulsar los esfuerzos de paz en 2026, pero admitió que aún queda un "importante trabajo" por hacer.
Por su parte, el Kremlin afirmó que "endurecería" su postura negociadora sobre el fin de la guerra, tras acusar a Ucrania de lanzar drones contra la residencia de Putin. Kiev tildó de "mentira" esa acusación y aseguró que Moscú la estaba utilizando como pretexto para seguir atacando Ucrania y socavar las negociaciones.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos, los bombardeos nocturnos no cesan, y la población civil sigue sufriendo las consecuencias de este conflicto que parece lejos de resolverse.











