El papa León XIV, elegido en mayo de 2026, presidió su primera misa de Año Nuevo como pontífice en la basílica de San Pedro en el Vaticano. Durante su homilía, el papa estadounidense de la orden de San Agustín hizo un llamado a la paz, el perdón y el entendimiento, alejándose de la "afilación de espadas" y las posturas belicistas.
"El mundo no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino más bien esforzándose incansablemente por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos y sin miedo", advirtió León XIV ante los aproximadamente 5.000 fieles presentes.
El papa recordó que el Año Nuevo es una oportunidad para cada persona de "una vida nueva" marcada por la capacidad de perdonar, citando a San Agustín para afirmar que uno de los "rasgos fundamentales" de Dios es "la total gratuidad de su amor", manifestado en la figura de un "niño recién nacido, desnudo e indefenso en la cuna".
"Es hermoso pensar así el año que comienza: como un camino abierto, por descubrir, en el que aventurarnos, por gracia, libres y portadores de libertad, perdonados y dispensadores de perdón", expresó el pontífice.
La misa de Año Nuevo coincidió con la 59 Jornada Mundial de la Paz, que este año León XIV ha dedicado a promover una idea de paz "desarmada y desarmante" en beneficio de los más humildes. En su mensaje para esta ocasión, publicado el 8 de diciembre, el papa había alertado sobre el aumento del 9,4% del gasto militar mundial durante 2024, denunciando que "pareciera que faltan las ideas justas, las frases sopesadas, la capacidad de decir que la paz está cerca".
Durante su primera homilía de Año Nuevo, León XIV hizo un llamado a acercarse a la fe para abrazar esa visión de paz, como "nuestro compromiso, nuestro propósito para los meses venideros y para toda nuestra vida cristiana".











