Vladimir Vladímirovich Putin ha sido una de las figuras más influyentes y controvertidas en la escena política rusa y mundial durante las últimas dos décadas y media. Su trayectoria, marcada por un ascenso meteórico al poder y un férreo control sobre los destinos de Rusia, lo ha convertido en uno de los líderes más longevos y poderosos del mundo moderno.
Putin nació el 7 de octubre de 1952 en Leningrado (actual San Petersburgo), en el seno de una familia de clase trabajadora. Desde temprana edad, mostró un gran interés por las artes marciales y la seguridad nacional, lo que lo llevaría a estudiar derecho y a ingresar en el KGB, el servicio de inteligencia de la Unión Soviética.
Después de la caída del régimen comunista a finales de la década de 1980, Putin se trasladó a Moscú, donde rápidamente ascendió en las filas del gobierno. En 1996, fue nombrado director del FSB (sucesor del KGB) y, dos años más tarde, fue designado primer ministro por el entonces presidente Borís Yeltsin.
La llegada de Putin al poder estuvo marcada por una serie de eventos que le permitieron consolidar su posición. En 1999, una serie de atentados con bomba en edificios residenciales en Rusia, atribuidos a chechenos, llevaron a Putin a lanzar una campaña militar en Chechenia, lo que le granjeó una gran popularidad entre los rusos.
Tras la renuncia de Yeltsin en 1999, Putin asumió la presidencia de Rusia, cargo que ocuparía hasta 2008. Durante este período, implementó una serie de reformas económicas y políticas que le permitieron fortalecer el poder del Estado y reducir la influencia de los oligarcas que habían dominado la escena rusa en la década anterior.
Después de un breve interregno en el que ocupó el cargo de primer ministro, Putin regresó a la presidencia en 2012, cargo que ha mantenido desde entonces, con la excepción de un período entre 2008 y 2012 en el que ocupó la presidencia Dmitri Medvédev.
Durante sus años en el poder, Putin ha consolidado un régimen autoritario, con un control férreo sobre los medios de comunicación, la oposición política y las instituciones del Estado. Ha sido acusado de violar los derechos humanos, reprimir a la disidencia y llevar a cabo una política exterior agresiva, como lo demuestra la anexión de Crimea en 2014 y la invasión de Ucrania en 2022.
A pesar de las críticas y las sanciones internacionales, Putin sigue siendo una figura dominante en la política rusa, con un apoyo considerable entre la población. Su longevidad en el poder y su capacidad para mantenerse en el centro de la escena política rusa lo han convertido en uno de los líderes más influyentes y controvertidos del mundo actual.












