En una nueva ofensiva militar contra el narcotráfico en aguas del Caribe y el Pacífico, el Ejército de Estados Unidos ha llevado a cabo dos ataques en los últimos días que dejaron un saldo de al menos cinco personas muertas.
Según informó el Comando Sur estadounidense, el 31 de diciembre se atacaron dos supuestas narcolanchas, resultando tres muertos en una embarcación y dos en la otra. Las autoridades aseguraron que las lanchas estaban "operadas por organizaciones terroristas designadas" y se desplazaban por rutas habituales del tráfico ilegal de drogas.
Este ataque se produce apenas dos días después de que el Comando Sur informara la destrucción de otras tres lanchas y la muerte de al menos dos personas el 30 de diciembre.
Las operaciones forman parte de una estrategia más amplia del Gobierno de Donald Trump, que sostiene que Venezuela funciona como un "narcoestado" bajo el control del régimen de Nicolás Maduro, y que el combate al narcotráfico es clave para frenar el ingreso de drogas a territorio estadounidense.
Desde septiembre de 2025, Estados Unidos asegura haber destruido cerca de 40 narcolanchas y causado alrededor de 110 muertes en estas acciones militares en aguas cercanas a Colombia y Venezuela.
Paralelamente, la administración estadounidense ha denunciado la usurpación de activos de compañías petroleras norteamericanas en Venezuela y confirmado la confiscación de buques que transportaban crudo venezolano, acciones que ya se concretaron en al menos dos oportunidades.
Además, trascendió que la CIA habría participado recientemente en un ataque con drones contra una zona de atraque utilizada por narcotraficantes venezolanos, lo que representaría la primera operación directa conocida en suelo venezolano desde el inicio de esta campaña militar.
Washington afirma que estas acciones se enmarcan en un "conflicto armado" contra los cárteles del narcotráfico, mientras continúa reforzando su contingente naval en la región para aumentar la presión política y militar sobre el gobierno de Maduro.












