El sistema de transporte público de Bogotá, TransMilenio, enfrentará un importante ajuste tarifario a comienzos de 2026. De acuerdo con un proyecto de decreto elaborado por la Alcaldía de la ciudad, el pasaje subirá $350, alcanzando un valor de $3.550.
Esta decisión se fundamenta en el incremento del 23% en el salario mínimo, así como en variables macroeconómicas como la inflación y los precios de los combustibles. Según el documento, el nuevo valor tarifario busca mantener el equilibrio financiero del sistema de transporte.
La propuesta del Distrito establece que la tarifa máxima del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), que incluye los componentes troncal y zonal de TransMilenio, será de $3.550. Además, se mantendrán los mecanismos de transbordo y el sistema de abono mensual conocido como TransMiPass.
La publicación del proyecto de decreto se realizó el 31 de diciembre de 2025, abriendo un periodo de consulta pública hasta el 7 de enero de 2026, antes de su oficialización definitiva.
La decisión de aumentar el salario mínimo en un 23% ha generado preocupación en diversas entidades, en particular en la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales). Según la asociación, este incremento salarial podría ejercer una mayor presión sobre las tarifas al usuario o los subsidios municipales, y provocar tensiones en el equilibrio financiero de los sistemas de transporte público, especialmente en aquellas ciudades donde la demanda aún no se ha recuperado plenamente.
La secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá, María del Pilar López Uribe, explicó que la gran mayoría de las personas contratadas en TransMilenio ganan el salario mínimo, por lo que el aumento del 23% implicará que el recaudo por el servicio tenga que incrementarse de alguna manera, ya sea a través de un alza tarifaria o de mayores subsidios.
Asocapitales reconoce que la medida beneficiará a más de 2,4 millones de trabajadores que perciben ingresos superiores al salario mínimo en Colombia, pero insiste en la necesidad de evaluar cuidadosamente las repercusiones integrales para otros trabajadores y la sostenibilidad de las ciudades capitales.








