El defensor del Real Madrid, Antonio Rudiger, realizó un viaje de siete días a Sierra Leona, el país natal de su madre, para participar en diversos proyectos humanitarios a través de su fundación. Durante su estadía, Rudiger dejó una profunda huella en las comunidades vulnerables de Freetown y el distrito de Kono.
El 25 de diciembre, Rudiger organizó uno de los mayores eventos navideños dedicados a personas con discapacidad celebrados en Sierra Leona. Más de 200 asistentes participaron en un almuerzo festivo y la entrega de paquetes con suministros básicos. El futbolista de 32 años dedicó varias horas a interactuar personalmente con los asistentes, escuchando sus historias y entregando ayuda de manera directa.
"Puede que sea musulmán, pero para mí esto no va de religión, sino de humanidad. La Navidad es un tiempo de amor, compasión y generosidad. Nadie debería sentirse excluido o olvidado", expresó Rudiger.
Además de este evento navideño, el defensor alemán también compartió tiempo con paraatletas y defensores de los derechos de las personas con discapacidad, subrayando el papel del deporte como herramienta de inclusión social.
Su fundación, en colaboración con Under Armour, respaldó a más de 350 jóvenes futbolistas de academias locales y ligas de base en el distrito de Kono. Recibieron equipaciones completas, balones nuevos y material de entrenamiento, recursos esenciales en una región donde el acceso al material deportivo es muy limitado.
"El fútbol me lo dio todo. Dar esperanza, estructura y confianza a los jóvenes jugadores es lo mínimo que puedo hacer", señaló Rudiger, quien también participó en sesiones de entrenamiento con los talentos locales, compartiendo consejos tácticos y minutos de juego.
En el ámbito sanitario, la fundación de Rudiger realizó una donación significativa de suministros médicos al Hospital Gubernamental de Kono, con el objetivo de fortalecer la atención básica en una de las zonas más desfavorecidas del país.
Lejos de una gira benéfica convencional, el viaje del madridista a Sierra Leona estuvo marcado por la cercanía, la humildad y una conexión personal profunda con las comunidades visitadas. "Cada vez que vengo, me enseñan algo nuevo. Seguiré volviendo, no solo para dar, sino para crecer", concluyó Rudiger.
La fundación de Rudiger trabaja para fortalecer comunidades en Sierra Leona y otros países a través de iniciativas centradas en educación, salud, desarrollo juvenil y deporte. Su enfoque prioriza proyectos sostenibles, con liderazgo local y un impacto social duradero.












